Flor QM: “La situación de las mujeres de la electrónica ha cambiado mucho, en Córdoba estamos muy unidas”

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Desde Rosario, donde se prepara para hacer su primera fecha fuera de Córdoba, Florencia Quiroga Martínez, conocida artísticamente como Flor QM se dispone a charlar sobre sus pasiones, que no se reducen a la electrónica. Es cordobesa, dee jay, operadora radial y locutora en formación. Con sus 24 años es una síntesis de todos esos recorridos. Y con aproximadamente cuatro en el mundo de la electrónica -al menos de manera formal-, acaba de recibir un reconocimiento importante: salió seleccionada como la Mejor Dj femenina en la entrega de los premios de la Música electrónica de Córdoba (MEC). 

“No quería ilusionarme. Fue bueno disfrutar la noche y darle valor a lo que es históricamente: la primera vez que se juntó a toda la industria de la electrónica de Córdoba en un lugar de manera física”, cuenta. 

Ecléctica

Flor no puede marcar un momento exacto en el que haya empezado su relación con la música porque “siempre estuvo”. De todos modos, recuerda: “Mi papá era dee jay de joven en María María y aunque no me enseñó, me mostró mucha música y de ahí viene mi amor frenético por la música de los ‘70, ‘80 y ‘90, son mis décadas favoritas”. 

Además, la música de esos años es lo que hoy la distingue: “No me suelo definir por un sólo género, hago desde cachengue hasta el pop por el que me conocen en el ambiente LGTBIQ+; en la electrónica me tienen por el tech house y progressive; o en el ambiente más under por el bauhaus. Pero siempre trato de que se destaque mi pasión por esas décadas haga lo que haga”.

Flor se egresó de la Academia Groove en 2017 y luego comenzaron a crecer sus fechas, con el 2018 y 2019 tocando en la Marcha del Orgullo. 

Desde el estilo que sea, se destacan su amor por la música y su valoración de la industria cordobesa: “Es importante que se empiecen a hacer reconocimientos a los artistas de la electrónica de Córdoba. Después del cuarteto es la segunda industria por la cantidad de eventos masivos”. 

Y aunque aprecia el reconocimiento recibido, no significa que no haya margen para debatir y cuestionarse. “Soy consciente de que mi terna se puso en duda, de si hace falta diferenciar a las dee jays femeninas y por qué no había una terna de dee jay masculino, en todo caso. Aun así creo que todo espacio que a nosotras se nos ponga al frente lo tenemos que ocupar, es un espacio que nadie nos regaló”. 

“A nosotras nos ha costado el doble muchas cosas, soy consciente de lo que he hecho y el empeño que he puesto. He laburado mucho por eso, he dejado de ir a muchas cosas, he trabajado sin paga por mostrarme, todo es esfuerzo y no soy la única que lo ha hecho. Eso tiene que tener un valor, ya sea emocional, financiero o de un reconocimiento como este”. 

Unión

“En Córdoba, las mujeres en la electrónica crecieron mucho desde que yo empecé. Soy consciente y estoy agradecida, y peleo para que siga mejorando. Por otro lado hay muchos productores que se llenan la boca con un cupo que después no existe. Y es un garrón tener que acudir a un cupo cuando sabés que hay talento femenino para esos espacios, espacios que se nos quitan y se los dan a pibes, pibes que muchos son escrachados o que se sabe que son violentos”, reflexiona.

Flor hace hincapié en la importancia de mantenerse unidas. “Muchas veces pasa que hay dee jays femeninas pero son pocas y a veces no han podido consolidar lo de hermanarse. El patriarcado nos ha dicho que tenemos que competir entre nosotras, y no es así. Veo mucho eso en algunas provincias. Es loco que los hombres siempre tienen eso de bancarse para bien o para mal y a nosotras a veces todavía nos cuesta. Por eso me puse tan contenta cuando me nominaron con todas esas chicas, que son amigas, compañeras”. 

Pese a lo expuesto, resalta que la cuarentena ayudó a vencer fronteras y que hay más unión, entre mujeres, provincias y con otros países de latinoamérica. Y que en Córdoba ya “se venció eso de competir entre nosotras”. En eso, destaca a la organización Vesica Piscis, de música electrónica y mujeres.

“Como dee jay estás sola en un territorio. Tenés al sonidista, al productor, al de las luces y por más que te lleves re bien, estás rodeada de hombres. Y la noche tiene otra impronta, yo lo he vivido, apenas empecé a tocar me ha pasado de vivir situaciones violentas con chabones y no encontraba ni una piba que me respalde”. 

Esa unión que Flor promulga no es sólo para las mujeres. “El año pandémico fue difícil en todos los sentidos. No se si generé tantos sets como me hubiera gustado pero estoy contenta con los que hice. Y aproveché para difundir mucho contenido de compañeras y compañeros. Yo tengo el privilegio de tener un trabajo fijo y que mi alquiler no dependa de tocar, pero se que hay gente que sí está en esa situación”, se explaya. 

El trabajo fijo al que se refiere es ser operadora en Radio Nacional, espacio que también ama y en el que busca aprender y crecer, mientras da sus últimos finales de locución. Y reflexiona sobre los lazos y las diferencias entre aquellos ámbitos que la atraviesan: “Durante la cuarentena también me di cuenta del alcance único que tiene la radio, sobre todo la AM. No todos tienen el privilegio de tener internet. Muchas veces se habla de que en la AM solo se pasa folklore o tango y se menciona esos géneros de forma despectiva, lo que me parece un garrón».

«Con la radio se puede llegar a lugares donde no se puede llegar de otra forma y sería lindo que los nuevos géneros también tengan más espacio ahí. Porque ¿cómo le vamos a hablar a la gente de música electrónica si no la conoce?”, cierra. 

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