Evaluarán otro plan cambiario y frenan el ajuste fiscal

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El cepo sobre el dólar continuará por tiempo indeterminado mientras se analice un nuevo régimen cambiario para el país. Y habrá una “ley de solidaridad y reactivación productiva” que podría acarrear una suba de impuestos para financiar el gasto, porque el ajuste fiscal se terminó.

Esto se desprende de la primera conferencia de prensa brindada ayer por el ministro de Economía, Martín Guzmán. El funcionario envió mensajes a los acreedores , a los agentes de la economía real y a los sectores económicamente más vulnerables. Pero aclaró que habrá que esperar para conocer el plan macroeconómico, por lo que la incertidumbre continuará.

“Para que la Argentina pueda sacarse el cepo de encima, la economía se tiene que tranquilizar, o sea que este no es el momento de eso. Y, en cuanto a medidas de desdoblamiento, en lo inmediato seguiremos igual”, dijo el funcionario.

Al ser consultado sobre si en el futuro podría haber un tipo de cambio para atesoramiento, otro para consumos en el exterior y otro para el sector exportador, Guzmán no descartó novedades. “Estaremos evaluando bien cuál es el régimen cambiario hacia el que la Argentina puede ir en función de la evolución que va exhibiendo la economía”, expresó con cierto nerviosismo.

Al igual que el presidente Alberto Fernández en su discurso de asunción, Guzmán intentó ayer bajar el nivel de ansiedad de todo el entramado económico, sin romper las expectativas positivas que, según el propio Gobierno, generó el “cambio de rumbo”.

“Venimos a resolver una muy profunda crisis económica y social. La situación es de extrema fragilidad. Nosotros proponemos un programa para frenar la caída, dadas las restricciones que hoy enfrentamos”, dijo. Y luego agregó: “No vamos a hacer promesas rimbombantes, porque eso nunca funciona”.

Cuestión fiscal

La nueva administración enviará en los próximos días al Congreso un proyecto de “ley de solidaridad y reactivación productiva”, en el marco de la emergencia económica que se reinstalará. Esto será tratado en sesiones extraordinarias la semana que viene. Para financiar el aumento del gasto, esa iniciativa podría contemplar una suba de impuestos.

Sobre la cuestión fiscal, Guzmán reconoció que “hay un problema”. Señaló que la Argentina tiene que converger a una situación de equilibrio fiscal en la cual se alcance superávit primario. “El problema es que eso no se puede hacer de golpe. El 2020 no es un año en el que se pueda hacer ajuste fiscal. Una contracción adicional profundizaría la recesión y agravaría la caída”, dijo.

Como el Gobierno no cuenta con ningún recurso extraordinario al que pueda echar mano para poder dar un impulso fuerte a la economía, el Gobierno usará las facultades extraordinarias que le concederá la emergencia económica para una amplia reasignación de partidas del Presupuesto 2019, que será extendido hasta que en abril o en mayo el Gobierno envíe su propio proyecto al Congreso.

Guzmán explicó que el desequilibrio fiscal actual está dado por la carga de intereses de la deuda, lo que hace que el déficit “sea muy grande”. Y se quejó porque el gobierno de Mauricio Macri no resolvió los problemas que dijo que se iban a solucionar. “Si la Argentina quisiese enfrentar esa carga, debería hacer un ajuste fiscal brutal. Por ello debemos ir ordenando esto de forma consistente y paulatina”, afirmó.

La deuda

El ministro se mostró tranquilo porque, según dijo, los acreedores privados y el FMI reconocen que la situación de la deuda es “insostenible”, un “virtual default”. En ese marco, en un mensaje a los mercados que miran con preocupación, sostuvo que querer financiar el rojo con emisión monetaria sólo desestabilizaría la macroeconomía y agravaría la inflación del 55 por ciento que habrá en 2019.

“Esa va a ser la forma en la que se pensará la relación entre lo fiscal y lo monetario. Se iniciará un proceso paulatino, pero consistente de desinflación. Pero esto no se debe atacar solamente con política monetaria, sino con una propuesta macroeconómica integral”, dijo.

Guzmán añadió que se abocará a construir “reputación”. Y, por orden de Fernández, pondrá en el centro la cuestión social. “Hay que redefinir las prioridades y proteger a los sectores que están en una situación de mayor vulnerabilidad”, sostuvo, por lo que confirmó que habrá aumento de jubilaciones en el marco de la emergencia.

Como el problema de la deuda es determinante, Guzmán no quiere una negociación confrontativa. “Vamos a redefinir un sendero de superávit fiscal primario y comercial que sea consistente con la estructura de deuda modificada. Iniciaremos consultas con los acreedores. Y el FMI va a ser parte de eso”, señaló.

Un equipo con nombres de carrera en el Estado

Martín Guzmán, el joven ministro de Economía, anunció ayer la conformación del equipo de funcionarios que lo acompañará en la gestión, con hombres de carrera en la función pública.

“Estoy orgulloso de este equipo, comprometido y con profundo conocimiento del sector público”, dijo el funcionario.

Raúl Rigo será el secretario de Hacienda. Se trata de quien fue subsecretario de Presupuesto entre 2002 y 2017, cuando pasó a ser asesor de Gestión Financiera en el Ministerio de Economía bonaerense a cargo de Hernán Lacunza.

El secretario de Finanzas es Diego Bastourre, un experto en mercados financieros.

En Política Económica se desempeñará Haroldo Montagu, especializado en política industrial, restricciones externas y la relación bilateral con Brasil desde el punto de vista productivo.

En Política Tributaria estará Roberto Arias, doctor en Economía con máster en Administración Pública de la Universidad de Columbia, y con paso por la Anses.

También integrará el gabinete de Economía la directora de la Unidad de Relaciones Internacionales, Maia Colodenco. En tanto, quien será propuesto por la Argentina como director del Cono Sur ante el Fondo Monetario Internacional será Sergio Chodos, cercano a Guillermo Nielsen.

Presentación. Guzmán no anunció medidas concretas y se limitó a puntear conceptos macroeconómicos. (Télam)
(La Voz / Archivo)