Cómo empatizar con tu yo futuro después de los 45 años

0
6

Nunca antes en la historia de la humanidad se experimentó una pirámide poblacional como la actual. La gente vive de manera mucho más saludable que en el pasado, y esto se refleja, por ejemplo, en el aumento de personas de más de 45 años. El economista y periodista Sebastián Campanario viene desde hace años investigando sobre temas de economía no convencional, puntualmente el universo laboral de las personas que superan este rango etario.

En su libro Revolución Senior: el auge de la generación 45, los presenta como “los perennial”, un grupo amplio de personas con ciertas características que no necesariamente aluden a sus edades. Además, Campanario procura visibilizar la discriminación que sufren en el ámbito del trabajo, mientras nos habla del concepto de la edad como un estado líquido, término desarrollado en los estados modernos.

Las economías mundiales presentan sus paradojas, porque mientras los avances de la medicina hacen que todos vivamos saludables varias décadas más, las empresas emplean cada vez a gente más joven. Por esto, no es extraño que la economía de un país se vea afectada cuando alguien mayor de 45 sale del mercado laboral debido a su edad, llevándose consigo una diversidad inmensa de capacidades y de experiencias de vida.

–¿Por qué se da esta idea de que la edad es un concepto líquido?

–Creo que tiene que ver centralmente con avances en ciencia, que hacen que personas de 70 años puedan sentirse a nivel físico y cognitivo como alguien de 60 o de 50. Estamos muy cerca de tener cada vez más décadas en plenitud física y cognitiva. Esto hace que haya un mercado laboral con personas que se sienten muy bien a esa edad, sumado al hecho de que las empresas y compañías por una cuestión de presión y de costos contratan gente de menor edad.

–¿Creés que esta estigmatización es nada más con las personas mayores?

–Yo no lo veo como un corrimiento general. La palabra “edadismo”, que es la estigmatización con la edad, no necesariamente se da sólo contra las personas adultas. Uno puede estigmatizar a los jóvenes o a los adolescentes, pero creo que el eje está puesto en la valoración negativa de las últimas décadas sobre la adultez y la vejez. Todos estos son prejuicios que no son ciertos.

–¿Qué pasa con la inserción laboral?

–Que yo hable tanto de los 45 años no es casual. En el mercado laboral tenés muchísimos más problemas para encontrar trabajo a esa edad. Los 45 son una especie de punto de quiebre en cuanto a la demanda laboral, y, sobre todo, al prejuicio de las organizaciones para tomar a esa gente. Las estadísticas en Argentina hablan de que cuatro de cada cinco de los avisos en búsquedas laborales discriminan directamente a gente mayor de 50 años.

–¿La tecnología supone de alguna manera una amenaza en el ámbito laboral?

–El riesgo de que tu trabajo se automatice es igual tengas 30, 40 o 50, ya sea por robótica o por inteligencia artificial. Hay marcas que aprovechan el endiosamiento de la juventud. Pero, por otro lado, tienen una miopía enorme para comunicarse con gente de más de 50 años. A estas marcas les suele parecer igual dirigirse a un consumidor de 50 que a uno de 60 o 70. Esto es una barbaridad, es como considerar que un nene de 5 es igual a uno de 10.

–¿Las empresas no le encuentran la vuelta?

–Es todo un problema, y un punto ciego de ineficiencia económica que llevó al economista Tyler Cowen, experto en innovación, a asegurar que el desafío y el enorme potencial de incluir a los adultos mayores en el mercado laboral son un tema de relevancia económica más importante que el debate por la robotización de empleos, que se lleva todos los titulares.

Esta exclusión de la que habla Campanario es tan poderosa que la ejercen las propias víctimas sobre ellas mismas. Hay muchas personas 50 reproduciendo un discurso lleno de valores negativos asociados al envejecimiento, al que se asocia con la tristeza, con la incapacidad, con el deterioro cognitivo o con un paradigma general de “retirada”.

–¿Se podría decir que hay una autodiscriminación de esta generación?

–Un montón, por eso es una batalla tan difícil. Todos estos valores negativos nacen primero en los que somos mayores de 45 años. Yo, en el libro Revolución Senior, cuento que esta es la única discriminación que hacés contra vos mismo, porque vos también en algún momento vas a tener 50 o 60, y es muy difícil empatizar con tu yo futuro.

–¿Cuáles son las consecuencias del alargamiento de la expectativa de vida?

–Las consecuencias son a nivel familiar, vincular, sexual, etcétera. El hecho de que tengas más décadas para vivir en plenitud física y cognitiva hace que tomes la decisión de tener un hijo a los 40 o 50 años porque todavía te quedan muchas décadas de plenitud, cosa que antes no pasaba. En el mercado laboral pasa algo similar, es muy difícil que te quedes toda tu vida en la misma empresa como pasaba antes. Por eso es importante que se implementen capacitaciones de mediana edad, volver a la universidad para hacer un upgrade de tus habilidades porque aún te quedan varios años en el mercado del trabajo.

–Por otra parte, este escenario injusto debe estimular otros tantos prejuicios, como aquello de que la creatividad o el entusiasmo son propios de la juventud.

–La creatividad es unir puntos que nadie había unido, y eso también tiene que ver con la experiencia de vida, precisamente lo que la gente de más de 45 puede aportar. Es falso que la creatividad esté asociada a la juventud extrema. Esa suposición errónea también está presente en el emprendedurismo: en Silicon Valley, el promedio de edad de los emprendedores exitosos es de 45 años.

–En Europa han prohibido el tope de edad en los avisos de búsqueda de empleo. ¿A qué se debe este gran cambio? ¿Están valorando más a las personas que superan los 50?

–No. Ocurre que en Europa y en los Estados Unidos hay empresas que están atravesando juicios millonarios por discriminación etaria, en el marco de despidos masivos ¡donde el promedio de edad era 42, 45 años! Son juicios colectivos, y los denunciantes están ganándolos. Esto es lo que lleva a que las empresas cambien. En la Argentina esos topes aún existen: nueve de cada 10 avisos laborales excluyen a personas de más de 50.

Campanario plantea en su libro esta paradoja del tiempo en el que cada vez son más las personas 45 que están viviendo de manera plena y saludable. Además remarca el hecho de que, cuando se discuten temas relacionados con el futuro, el énfasis está puesto siempre en lo tecnológico, en la inteligencia artificial y en la robótica, y se pone en segundo plano lo social.

En un contexto histórico en el que tienen lugar varias luchas inclusivas al mismo tiempo, esta podría ser la próxima en la lista por tratar. La discriminación por edad es uno de estos temas sociales que son postergados sobre todo en Occidente, donde este tipo de estigmatización es tolerada por toda la sociedad.

* Especial

(Pexels.com)
(Pexels.com)
(Pexels.com)
(Pexels.com)