Importación de esperma ario y racismo en Brasil

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Brasil es inentendible sin el factor de la raza negra. Es inconcebible comprender el Brasil de hoy sin el elemento africano: su música, su literatura, sus ciudades, su gente. Sus deportistas, escritores y artistas más famosos son negros o tienen algún rastro familiar negro: Machado de Assis.

No hay que olvidar que es el país, fuera de África, con más afrodescendientes: unos 100 millones de personas.

En Brasil los negros son mayoría numérica: alrededor del 51% de su población es negra. Ahora bien, son la minoría económica.

Por ejemplo, en San Pablo, la mayor urbe de Sudamérica, los barrios con más población negra son precisamente aquellos con el índice de desarrollo humano municipal (IDHM) más bajo.

Colores y condiciones

Ser negro es casi sinónimo de ser pobre, o estar en el límite de la pobreza. Según José Vicente, responsable de la Universidad Zumbi dos Palmares, en “las cinco mil mayores empresas del país no hay negros desempeñando cargos de primer, segundo o tercer escalafón” y, en 2019, de los 13 millones de desempleados, el 70% de ellos eran negros.

Ser blanco simboliza un estatus alto y, casi, asegura una vida más apacible que la media brasileña.

El censo de 2010 mostró con claridad que la mayoría de la población negra está concentrada en el norte y nordeste del país y, a su vez, es el grupo que tiene la mayor tasa de analfabetismo entre los mayores de 15 años (entre el 24,7% y el 27,1%).

El primer censo brasileño se llevó a cabo en 1872, con la población clasificada en dos grupos: personas libres y esclavos, lo que refleja la dinámica histórica que el colectivo negro tuvo con las elites y la clase política.

Semen desde Estados Unidos

Por otra parte, Brasil es uno de los principales países que importa semen desde Estados Unidos. En el imaginario social brasileño, Estados Unidos es un pueblo de gente rubia, de ojos celestes, personas de estatura alta.

Según el diario The Wall Street Journal, en 2011, el país sudamericano compró 16 tubos de semen. En 2017, seis años después, se importaron 500 tubos. Y la tendencia sigue al alza.

Las parejas quieren tener hijos de ojos azules, blancos y altos. Según Anvisa, la Organización de la Salud de Brasil, de todas las muestras de esperma que los brasileños compraron a Estados Unidos entre 2014 y 2016, casi la totalidad era de gente blanca:

  • 95,4% provenía de hombres blancos.
  • 51,8% tenía ojos azules.
  • 63,5% tenía el pelo castaño. 

Estos niños o niñas poco tendrán en común con el brasileño medio.

Exclusiones históricas

Si Brasil, hasta 1888, importó más de 10 veces la cantidad de esclavos africanos respecto de Estados Unidos, es esperable que parte de la población negra sufra más las desdichas de la pobreza y de la exclusión.

Según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística, el 1% más rico de Brasil se compone de un 79% de blancos y sólo de un 17% de negros.

Asimismo, según la misma institución, cada vez que hay un asesinato, las posibilidades de que el muerto sea negro son de un 78,9%.

Según otras estadísticas divulgadas por la ONU, siete de cada 10 personas asesinadas en Brasil son negras y alrededor de 23 mil jóvenes negros son asesinados anualmente, lo que equivale a uno cada 23 minutos.

Si se tienen en cuenta estas estadísticas, es lógico que un padre o una madre prefieran un hijo blanco a uno negro.

El factor Bolsonaro

En ese contexto llegó un presidente con promesas de mano dura, conservadurismo cultural y neoliberalismo económico.

Jair Messias Bolsonaro, el Donald Trump tropical, fue elegido en 2018 con un discurso de extrema derecha, punitivista, religioso y simplificador de los fenómenos y problemas sociales.

Entre sus propuestas de campaña figuraban la eliminación de políticas estatales que estimularan la igualdad social, de género o de raza; la liberalización del uso de armas para combatir la violencia; la lucha contra la corrupción; el exterminio de los “enemigos de Brasil”, entre otras.

Walt Whitman dijo que Brasil sería el vértice de la civilización; Rabindranath Tagore, el poeta hindú, creía que el ciclo superior de la civilización se daría en Brasil; Stefan Zweig se refugió del Holocausto en el país carioca y antes de suicidarse escribió “Brasil, país del futuro”, y Franklin Delano Roosevelt festejó su sincretismo, al punto que lo veía como una posible solución para el problema racial de los Estados Unidos.

Sin embargo, todas estas palabras quedan un poco huecas si se tiene en cuenta el estado actual del gigante del sur. Esta terra do sol/ Esta serra do mar/ Esta terra Brasil/ Sob este céu de anil/ Sob a luz do luar.


* Periodista

Vidas negras importan. Manifestación en Brasil tras el asesinato de un joven de color. (DPA)
Blancos brasileños. Son la minoría más rica. (AP)
Jair Bolsonaro. El presidente de Brasil, de ultraderecha. (AP)
Juntos. Gilberto Gil y Caetano Veloso. (AP)
Cárcel de Brasil. La mayoría de los reclusos son de raza negra. (DPA)