El extraño caso del espía Witold Pilecki

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Una de las consecuencias más nefastas del pacto Ribbentrop-Mólotov, firmado el 23 de agosto de 1939 por Viacheslav Mólotov, los ministros de Asuntos Exteriores de la Alemania nazi y de la Unión Soviética, con proclamados fines de no agresión, fue la repartición de Polonia, por cuarta vez en la historia de las martirizadas relaciones de las tres naciones.

La Wehrmacht invadió Polonia el 1º de septiembre de 1939, con lo que se inició la Segunda Guerra Mundial. La Unión Soviética ocupó “su” región 16 días después.

Horrores

Los dos totalitarismos lanzaron sendas cacerías salvajes de programas de exterminio.

Mientras elcomo la de Katyn, donde alrededor de 10 mil jefes y oficiales del ejército polaco fueron asesinados, los alemanes pusieron en práctica un vasto programa de campos de concentración y exterminio.

Habilitaron los campos de Oswiecim (Auschwitz, 1.100.000/1.300.000), Belzec (600.000), Chelmo (320.000), Wroclaw (40.000), Lublin (360.000), Cracovia (8.000), Sobibor (250.000), Danzig (65.000) y Treblinka (840.000/1.400.000).

Las cifras entre paréntesis indican el número de seres humanos asesinados.

Ahora bien, según declaraciones de los propios jefes y guardias nazis y de polacos sobrevivientes, en Treblinka se asesinó a más gente que en Auschwitz.

El voluntario

El pueblo polaco no tardó en conocer, por transmisión oral, que en esos campos se estaban perpetrando verdaderas atrocidades.

Lo que se ignoraba eran sus características aterradoras y, sobre todo, las horrendas dimensiones de las masacres.

El movimiento de resistencia (Armia Krajowa) necesitaba tener información de primera mano para denunciar ante la humanidad la barbarie del racismo. A Polonia jamás le han faltado héroes a lo largo de su admirable historia.

El capitán de caballería Witold Pilecki fue uno de esos héroes.

Se ofreció como voluntario para introducirse en el campo de concentración de Oswiecim/Auschwitz, recoger información y hacerla llegar a sus jefes de la resistencia, que se encargarían de su denuncia mundial.

Un tal Tomasz Serafinsk

Construido en el verano europeo de 1940, ese campo letal fue destinado, en su primera fase, a la aniquilación de militares polacos y de soldados rusos que, a pesar de la alianza táctica de los dos atroces totalitarismos, caían en poder de la Wehrmacht.

Más tarde fue dedicado al asesinato en masa de judíos, que en gran medida se perpetraba en el campo de Birkenau, a tres kilómetros de Auschwitz, donde murieron alrededor de un millón de personas.

Pilecki asumió la personalidad de un ciudadano común y se hizo detener en una de las tantas redadas que las fuerzas alemanas de ocupación perpetraban en todos los centros urbanos del país que les fueron asignados por ese festín de chacales llamado «Pacto Ribbentrop-Mólotov».

En su caso, fue capturado en Varsovia. Al registrar sus bolsillos, el piquete de la Wehrmacht encontró un documento con su fotografía, extendido a nombre de Tomasz Serafinski.

Con esa falsa personalidad integró un cargamento de dos mil prisioneros trasladado a Oswiecim/Auschwitz el 19 de septiembre de 1940, dos días después de su captura.

El número 4.895

Se le tatuó en el brazo el número 4.859 y fue sometido a rutinarias sesiones de tortura.

Era un tratamiento metódico, que se basaba sobre el principio de “hallazgo en interrogatorios”, es decir, la obtención de inesperadas confesiones de quienes, al parecer, no tenían vinculación alguna con los heroicos cuerpos de resistencia polacos, a los que realmente pertenecían.

El primer mensaje que pudo enviar a sus camaradas del Armia Krajowa comenzaba con una confesión:

“Se me ha ordenado informar solamente los hechos de que soy testigo, sin realizar comentario alguno. Trataré, porque no estoy hecho de madera ni de piedra, pero debo confesar que, estando aquí adentro, a veces me ha parecido que hasta las piedras puedan sudar”.

Witold Pilecki

Seguía una cruda y estremecedora descripción de las matanzas sistemáticas que cada día perpetraban los verdugos de las SS.

Noticias sobre la solución final

Un segundo informe suyo anunciaba que había comenzado la eliminación en gran escala de los judíos.

Esa información, sacada del campo por las células subterráneas de resistencia, fue difundida por el gobierno polaco en el exilio en Londres; una emisión de la BBC captada en Berlín llenó de ira a la “solución final” que ordenó intensificar los mecanismos de vigilancia y eliminar a quien suscitase la menor sospecha de filtrar información de sospechosos.

La situación se tornó tan brutal que Pilecki/Serafinski y los judíos que aguardaban el día en que serían introducidos en las cámaras de gas solicitaron a los gobiernos del Reino Unido y de los Estados Unidos que bombardeasen Auschwitz y el ramal que unía al campo con la red ferroviaria nacional.

En la resistencia

Nada se hizo para aliviar los terribles sufrimientos de los polacos. Desesperado, Pilecki logró fugarse de Auschwitz, una verdadera hazaña, y se reincorporó al ejército de resistencia.

Participó en el alzamiento de 1944, que fue aplastado por la Wehrmacht.

Se refugió con miles de camaradas en Italia, donde los soldados polacos, conducidos por el general Wladislaw Anders, tuvieron un heroico desempeño, sobre todo en la interminable Batalla de Montecassino, porque durante cuatro meses detuvieron a las fuerzas aliadas que avanzaban norte arriba de la península.

La ofensiva polaca fue decisiva para quebrar la resistencia alemana.

«Agente imperialista»

Al término de la Segunda Guerra Mundial, Varsovia seguía ocupada, ahora toda por el Ejército Rojo, que prolongaba en el tiempo las faenas nazis de secuestros, de torturas y de muertes de opositores, infamados con falsas acusaciones de colaboracionistas con el nazismo.

Pilecki se ofreció nuevamente como voluntario para retornar a la capital.

La policía secreta soviética demostró ser más eficiente que la Gestapo y que las SS, porque logró detenerlo. Y Witold Pilecki pagó con su vida el conocimiento directo de los aborrecibles claroscuros del alma humana, porque él, que se había jugado por salvar a los polacos judíos, fue torturado por un agente secreto polaco, polaco y judío.

Condenado a muerte, fue ejecutado el 25 de mayo de 1948 con un tiro en la nuca y arrojado a una fosa común.

En una exposición realizada en julio de 2009 en Varsovia, se exhibieron dos fotografías de Pilecki: en una aparece con el número 4.859 grabado en su brazo por los nazis y en otra, extraída de los archivos de la policía secreta soviética, se le identifica como “agente imperialista”…

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Witold Pilecki. Un héroe y mártir de la resistencia polaca. (Wikipedia)
Juicio y ejecución. Pilecki fue condenado a muerte en 1948. (Wikipedia)
Soldados polacos. Participaron en muchas batallas en la Segunda Guerra Mundial. (Wikipedia)
Auschwitz. Campo de concentación en el que Pilecki estuvo infiltrado. (AP)
Campo de concentración. En Auschwitz ejecutaron a más de un millón de personas. (AP)
Ejército Rojo. La fuerza armada de la Unión Soviética. (Wikipedia)
Heinrich Himmler. Jefe de las SS nazi. (AP)
Batalla de Monte Cassino. Una de las más cruentas en la Segunda Guerra Mundial. (Wikipedia)