Golpiza: reconstruyeron la mandíbula al hombre apaleado por policías

0
0

Carlos Galíndez (42), el hombre que denunció haber sido víctima de una golpiza en la sede central de Policía de Río Cuarto, fue operado ayer en el sanatorio Allende de la Capital cordobesa y se recupera de una reconstrucción de la mandíbula.

Según informó su pareja, Jorgelina, testigo de la violencia policial, poco después de las 19.30 de ayer terminó la compleja cirugía.

“Le colocaron dos placas de titanio con clavos. Me acaban de decir que con las quebraduras y los golpes le rompieron los nervios que van por la mandíbula hacia el labio y el mentón, por lo que no va a tener nunca más sensibilidad en ese sector, ya que el nervio no se puede recuperar”, describió la mujer.

Y agregó sobre la operación y sobre la evolución que tendrá por delante: “Pero, dentro de todo, salió bien. Va a tener algunas dificultades, la mandíbula se le traba un poco, pero hay esperanzas de que con el tiempo pueda abrir un poco más la boca y no se le traben las prótesis que le pusieron”.

De acuerdo con la denuncia, el hecho ocurrió en la madrugada del domingo. La pareja, oriunda de Pilar, Río Segundo, asegura que, tras un paseo por Río Cuarto, al parar a un costado del camino de acceso a la ciudad, quedó en medio de un operativo policial que derivó en un episodio de violencia inusitada.

Según relata, Jorgelina se iba a bajar de la camioneta cuando un auto blanco se detuvo delante de ellos y, enseguida, fueron rodeados por policías. Primero los llevaron a una comisaría, donde los tuvieron horas “esposados, mirando el piso”, y, luego de que Galíndez se negara a firmar un acta, “con un montón de espacios en blanco”, los trasladaron a la sede central de Policía, donde el hombre fue salvajemente golpeado, por lo que sufrió fractura de mandíbula y otras contusiones.

“Carlos hizo una raya sobre el espacio en blanco (del acta). Uno de los policías le dijo: ‘Encima te hacés el pícaro, ya vas a ver’. Nos ponen las esposas y nos sacan afuera, nos suben a otro patrullero y ahí veo que están sacando las cosas de la camioneta, las herramientas de Carlos, hasta un grupo electrógeno que él tenía para soldar. Yo había dejado mi teléfono en la Montero y no lo vi más. Me falta hasta la llave de mi vivienda. Imagínese el terror que yo tengo. Del tribunal me dicen que cambie la cerradura, pero yo trabajo en empleo doméstico y no me puedo mover del sanatorio”, explica Jorgelina.

El ministro de Seguridad de la Provincia, Alfonso Mosquera, se refirió ayer al caso desde su cuenta de Twitter. Lo consideró aberrante y comprometió la máxima colaboración del ministerio y de la Policía. Sostuvo que, si se determina responsabilidad policial en la feroz golpiza a Galíndez, se avanzará en desplazar de manera definitiva a los uniformados hoy bajo sospecha.

“La Justicia y el Tribunal de Conducta Policial investigan un hecho de lesiones graves ocurrido en dependencias policiales de Río Cuarto. En caso de acreditarse apremios ilegales, reclamamos para sus autores las más severas y ejemplares condenas ante la cobarde y deleznable actitud”, fue el mensaje que el funcionario político escribió en la red social.

Y agregó en otro mensaje: “El Ministerio de Seguridad y la Policía prestan máxima colaboración para el total esclarecimiento del hecho, la identificación de los responsables y el ulterior juzgamiento de los aberrantes sucesos”.

Una causa que avanza

En tanto, el fiscal Fernando Moine dijo que en las últimas horas se tomaron numerosos testimonios para esclarecer lo ocurrido en la Unidad de Contención del Aprehendido de la capital sureña y admitió que inicialmente los ocupantes de la camioneta también eran investigados por un delito.

“Cuando la secretaria da las instrucciones de trasladar a los aprehendidos (los tres del auto Fluence blanco y los dos ocupantes de la camioneta, estacionados al costado de la ruta), era por el término de seis horas para deslindar responsabilidades, a los fines de iniciar una causa judicial, no un acta de contravención. Es materia de investigación por qué (a los que iban en la camioneta) se les hizo un acta de contravención. Eso es independiente de la denuncia de la golpiza, en la que estamos totalmente abocados. Se ha receptado abundante prueba y aún restan testimoniales”, explicó Moine.

Como se recordará, fuentes policiales aseguran que estaban investigando robos cometidos en Alcira Gigena y en Berrotarán el fin de semana, y en principio se buscó esclarecer si la camioneta de Galíndez y los ocupantes del Fluence tenían alguna relación, entre ellos y con los robos. Todo lo que ocurrió después es materia de investigación.

El Tribunal de Conducta policial y penitenciario precisó que los policías puestos en situación pasiva son dos sargentos (un hombre y una mujer), un cabo y un suboficial inspector que estaba a cargo. El mismo domingo, personal del Tribunal entrevistó a los denunciantes en el sanatorio privado y el lunes viajó una comitiva a Río Cuarto para reunirse con el fiscal y tomar las medidas precautorias para garantizar la prueba.

Víctima. Galíndez debió ser sometido a una cirugía de rostro. (La Voz)
Ministro. Mosquera, en la foto junto a la jefa de Policía, Liliana Zárate, dijo ayer que está preocupado por la denuncia de violencia policial en Río Cuarto. (La Voz / Archivo)
Víctima. Galíndez debió ser sometido a una cirugía de rostro. (La Voz)